domingo, 19 de abril de 2026

Amor y resiliencia

Amor y Resiliencia


 Alex fue un niño de 22 años con severos ataques de epilepsia. Este problema de salud

lo mantuvo dentro de un cuarto, oculto, incómodo. Sus huesos estaban doblados por la tensión que ejercían los episodios epilépticos. No caminaba, masticaba y mucho menos controlaba sus evacuaciones.
Alex, el niño de 22 años que a veces era llevado a la sala de casa y se sentaba con almohadones para que permaneciera así. Su espalda estaba con llagas, sus glúteos cicatrizados por el daño que una cama y el ácido de la orina le hacía a la piel.
En el cuello un paño que hacía el trabajo de coger la baba que escurría de su boca. Se tenía que cambiar constantemente. A veces limpiar sus heces implicaba limpiar pisos y paredes. El niño movía sus manos y jugaba con ellas. Veía y seguía las sombras con las que jugaba todo el día. Él fue alguien muy amado, aunque no comprendo como pudo existir tantos años sin más vida que una cama, los besos de su madre y la sombra de sus manos.
Alex fue feliz porque festejaba el acercamiento con ella, la mujer que lo trajo nueve meses en el vientre. La mujer que soportó todo tipo de humillaciones para poder atenderlo, ya que dejarlo solo era peligroso porque en uno de sus ataques podía morder su lengua y trozarla. Sus piernas estaban tan curvas y vencidas que cada vez era más pequeño. Pero, su vida feliz terminó.
He reflexionado sobre el hecho de que una persona que no tiene capacidad para pensar sea feliz. Alex no pensaba, pero sentía y esto nos permite entender que un ser sintiente sufre dolor, pero también lindas satisfacciones. Alex tuvo mucho dolor en su vida, no podía expresar sus desmayos después de cada uno de estos episodios epilépticos, pero en definitiva Alex enfrento un infierno en diversas etapas y aún así fue feliz. Lo vi feliz.

Un día mamá se fue y no volvió, su corazón se detuvo y quedó tendida en la cama de un hospital, sola, pensando en él seguramente.
Ella iba a corriendo a comprar víveres pues en segundos su hijo podía lastimarse. Dejó de tener paseos, días de sol en el parque, enamorarse o... Cuando nació Alex la vida completa le cambió. Dejó de ser ella y todo su mente se concentró en él. de alguna forma se convirtió en él, hasta que se paró su corazón a los 42 años.
Por alguna razón Angelina (madre de Alex) fue para muchos una salvación. Cuando niña tenía que mantener la casa porque ella y sus hermanos quedaron huérfanos y era la mayor (7 años). Definitivamente existen personas que nacen con este tipo de misión.
Aún no comprendo lo que pasó la noche que murió Angelina porque Alex empezó a gritar y columpiar la cama muy fuerte. Había en la pared una virgen que voló y se posó sobre su pecho y las plantas, todas ellas empezaron a moverse como si fueran tocadas por una persona que no se podía ver. Los trastos en la cocina fueron estrellados contra el suelo y una corriente de aire en lugar totalmente cerrado echó todo para abajo.. Alex no solo era un niño con incapacidad, era alguien más.

Las últimas palabras de Angelina fueron: ''Si no vuelvo le encargo mucho a mi hijo''
Estuve 3 años consecutivos con Alejando, hasta que llegó su padre y se lo llevó. El hombre se casó con una mujer joven que terminó matándolos a ambos.

Han pasado muchos años, pero Alex nunca pasó. Él sigue moviendo las manitas en mi memoria, de seguro quiere volver a ver las sombras y hacer ese ruido que nos mece. Sigo amándolo como lo que fue, un ser inocente que puso a prueba a más de uno. Él tenía la capacidad de sacar lo mejor... o peor de los humanos.
Duerme. Alex. Amor puro. Nunca te olvidaré.
RH



Alicia.
Tengo años observando a la comunidad indígena de San Felipe y no dejan de sorprenderme. Recuerdo cuando mi amiga (porque la sentía así), Alicia construía un cuarto ampliación de su casita, y en poco tiempo llegaron como 20 hombres de su comunidad por lo que el cuarto estuvo levantado en corto tiempo. Le pregunté que si cuanto le cobraron y ella me dijo que no, que cuando uno de ellos ocupaba ayuda todos se reunían para apoyarlo. Eso me pareció una gran lección de vida por lo que entendí que si todos fuésemos como ellos nuestra vida sería mucho más sencilla. Alicia no era como yo, pero fue la persona que más me agradó tratar en mi comunidad mestiza.
Leer es aprender y es por ello que toda familia debe inculcar a sus hijos el hábito de hacerlo. No importa que sea poco, pero hacerlo siempre. Hoy por ejemplo pensé mucho en Alicia mientras leí algunos documentos sobre derecho de Estado y justicia indígena. Aprendí que tanto las comunidades indígenas como los afrodescendientes tienen culturas parecidas y formas autónomas de gobierno. Me asombró comprender que Alicia no fue una sola persona, sino que traté con toda una comunidad porque en su sistema de justicia no se juzga a un individuo, sino que se busca resolver la problemática en un sentido social y comunitario. Se busca el beneficio de la comunidad aún, en una situación de conflicto. En estos juicios que son orales y cuyo juzgador es alguien que no percibe un sueldo sino que sirve a su comunidad, se busca el bienestar común, la espiritualidad y el territorio (esto comprende todas las formas económicas, espirituales, sociales, culturales, etc. que en un determinado predio comunal existen). Fue entonces que entendí porque Alicia me gustaba tanto y es que lo que en realidad me parecía maravilloso de ella es que podía repartirse, compartirse en una comunidad entera.
Cuando murió supe que perdía mucho y quizás sea esta pérdida la que me haga querer mantenerla viva al adquirir conocimiento de su cultura. A ella le gustaban las faldas cortas, su alimento era de buena calidad y amaba, amaba intensamente a su familia.
RH.

Resiliencia (ensayo)
Es complicado dejar de lado el yo humano para convertirse en todos. Somos una variedad extensa de seres vivos y existimos de diversas maneras en el mismo medio. Esto nos hace luchar por las mejores posiciones o lugares que garanticen mayormente nuestra comodidad, seguridad, tranquilidad y muchas otras cosas. Pero no siempre se pone fácil porque todo comienza en una lucha encarnada con tu misma especie y como en los peores encuentros salvajes de animales altamente peligrosos, nosotros, los dulces y bellos humanos tenemos la capacidad de destruir y tragar lo que se nos atraviese como imagen viva de una lucha sangrienta por el poder y la gloria.
¿Exagerado? Bueno, esto depende del lugar en que te encuentras, la posición en la que te ubicas, para muchos no lo es.
Con esto recuerdo las lecturas sobre seres primitivos que fueron asesinados por otros quienes se decían descubrir nuevas tierras. Como si el hecho de que otras culturas existieran allí no fuese suficiente prueba de que no se estaba descubriendo nada, pues en sí esos seres ya lo habían hecho con anterioridad y sin embargo, ellos tenían la capacidad de desaparecer sus aldeas y ciudades agrícolas. El templo de sus dioses y las calles que llevaban a casa. Su casa. Se apoderaron de su riqueza y violaron a sus mujeres y a esto no lo catalogaron como delito, sino que se escribió en las páginas de la vida como conquista, victoria, historia. Qué difícil debió ser para la mayoría. Aún los animales pasaron por un proceso de cambio que no debió de ser fácil, porque el cambio en sí es es complicado. Cualquier tipo de cambio, hasta el de zarape para dormir.
Imagina pasar de autoridad a servidumbre, de vivo a muerto, de bello a feo. O sea, sería mejor ser feo desde el inicio, servir y nacer en vez de morir, pero muchas de las situaciones que enfrentamos día con día no están en nuestras manos, por lo que hay que estar preparados con una mentalidad abierta a cualquier tipo de humillación, enfrentamiento, afrenta, situación extrema que pueda rompernos y degradarnos como humanos al más bajo nivel.
No sé si sepas que existen personas que nunca han trabajado y no, no es mal visto por este tipo de comunidad que nunca trabaja, sino por el contrario el trabajo es considerado como un acto de inferioridad.
En las comunidades más antiguas se usaba que los que pertenecían a la nobleza se separaban del resto de los comunes y, teniendo sus casas en una zona especial y reservada para esta clase social, no se podía trabajar, ya que el trabajo era una de las principales características o signos de fracaso. Si te descubrían trabajando te apartaban inmediatamente y muchos que nacieron en este tipo de rigor, tuvieron que hacer peripecia y media( a veces ilegales) para no perder la clase. Esto implica muchas cosas en la formación del carácter de aquellos que sin estar preparados caen en desgracia por el simple hecho de no tener un colchón lo suficientemente grande para sobrevivir él y su descendencia en este grupo.
Conozco a una familia criada en la basura. Ellos recogen basura de diversos establecimientos comerciales y la llevan a casa donde hay un tiradero al costado. Misteriosamente en la basura puedes encontrar ropa de marca carísima, joyas o simplemente mugre, pero he visto que no es tan desafortunado explotar un tiradero cuando te resuelve la vida, ya que aparte de percibir un salario te puedes llevar algunas sorpresitas favorables.
El hecho de pertenecer a la clase de los que tienen que trabajar ya te roba la oportunidad de ser especial, tenlo por seguro, pero aún peor, ni siquiera perteneces a una clase módicamente acomodada y esto te aparta, ignora y abandona ¿Còmo enfrentar algo asì?
¿Por qué carajo existen las diferencias sociales? ¡No es esto más antiguo y obsoleto que un dinosaurio?
Bueno, aunque se intenta deshacer estos conceptos de las clases sociales por la cruel discriminación que propagan, lo cierto es que en pleno siglo XXI estas diferencias existen como en la selva por lo que un león nunca permitirá corderos vivos en terreno de fieras que cazan a los más pequeños y débiles. Además, son los que los mantienen, ya que de otra forma morirían.
Así, la burguesía come del trabajador, del más débil y forma enormes riquezas por la explotación de quieres nacieron sin la mínima oportunidad de superarlo.
Cuando hablamos de resiliencia, se me viene a la mente cuántas personas somos resilientes sin siquiera conocer la palabra. Desde chicos enfrentando todo tipo de animales salvajes en la urbanidad. Tomar el camión, el metro, ser aplastado y manoseado por cualquiera en el trayecto, robado a veces. Llegar a tu centro de explotación y ser visto de arriba a abajo con la zalamería de un ser que se siente elegido por los dioses, cuando es al igual que tu, otro servidor y esclavo del sistema que permite a pocos tener mucho mientras muchos tenemos demasiado poco porque de no ser así, ninguno tendría que trabajar.
Qué decepción deberá ser para algunos el saber que todo aquello que creyó, sencillamente se esfuma en la ignorancia de su propia posición en el sistema de castas.
RH
Referencias:
https://dle.rae.e...
https://istopiahi... creta-que-el-trabajo-no-es.html

Santa Marìa

Entonces recordé que tuve sueños,
que fue importante amar y dejar ir la vida por un beso,
los te quiero significaban versos y las manos...
laburando con ritmo esquizofrénico.
¿Qué no hice por nosotros?
perdí la mitad de la columna y los calambres
se alzan a media noche, a las dos y la una,
amenazando con dejar un hilacho de mi cuerpo
en una ropa cada vez es más grande.+
Se nos escapa el cielo y los años de gloria
las Santa María retumban por los pórticos y es
como si quisieran tomar mi casa,
pero...
siguen fuera.

RH

Resilientes

Escribo en la novela de una vida absurda. Tengo poco sin pensar en gastos, comida, zapatos... una suerte no buscada tocó la puerta y todo cambió. Sí, dejé de ser huérfana y empecé a crecer de la forma en que pude, aunque sigo pensando que lo habría hecho mejor siendo más joven.
En el mundo que conocí no se lloraba, al menos no recuerdo el sentimiento porque te enfrentas a una guerra con el tiempo, al deja de quejarte y ¿Qué vas a hacer ahora? miras el abanico de opciones y lo primero que surge es no ser pariente de alguno de los que ofrecen oportunidades así que, sigues al punto número dos, no tienes ropa adecuada para que te crean que estudiaste lo mínimo aceptable ¡Qué jodidos harás entonces? ¿llorar? Te dije que no es una opción, así que levántate y ve a cazar los posibles como, limpiar casas, lavar ropa ajena, ayudar en alguna cocina o negocio, ser chalán de algún constructor o carpintero, pintar con brocha gorda, recoger basura o ¿Qué sé yo? tienes que hacer algo, lo que sea, pero jamás llorar.
Mi madre estuvo enojada todo el tiempo, despotricaba contra todos y la vida con ella era un querer matarte diario. No tenía casa, nunca trabajó por lo que no sabía como y dependió mayormente del gasto de alguno de sus maridos. Quería emprender y lo hizo con entusiasmo en un pequeño negocio frente a una escuela, pero como cursó solo hasta segundo de primaria fue complicado. Perdió todo su dinero y me echó la culpa a mi.
Estarás pensando que dije que estaba huérfana y ahora te hablo de una madre. Qué complicado es, pero pasa que el hijo de otro huérfano sigue siendo huérfano. La gente te da lo que tiene, pero si no tiene nada ¿Qué puede darte? Vivimos en la nada toda la vida y esto tiene consecuencias porque la nada es peligrosa, puede asesinarte por poco.
Al no tener propiedades fuimos nómadas. A veces dormía en cama y muchas otras en el azulejo frío de alguien más. En este resistir estar vivo encuentras de todo, por supuesto. Hubo gente muy noble que se acordó de mi alguna navidad o, no sé hubo alguien por ahí.
Llegué a tener las manos muy negras como mi madre, pero también pude gozar de las aguas frescas y transparentes de un hermoso río. Es lo que te digo, la vida te quita al igual que te da y cuando no tienes lo que tienen otros buscas belleza en los mínimos detalles. En la actualidad soy una mujer adulta, estudiada, con casa propia y un auto que me lleva y trae donde quiero, pero igual me siento huérfana, cada día más. Debe ser que murió mi madre y pude salvarla y no lo hice. No fue por ignorancia ni a propósito por supuesto. Ella me sorprendió y se fue sin avisarme. Sentí algo muy frío, algo difícil de digerir. Apenas tenía pocos años de estar bien cuando de forma totalmente inesperada se fue. No es que yo la amara demasiado, pero era lo único que tenía. A veces me sentí como un animal, toleré humillaciones, malos tratos... fui un animal y me identifico con ellos por nacer desprotegidos y buscar refugio donde terminarán lastimados. muy heridos.
No soy muy sensible a los humanos por lo que en el féretro de mi madre no derramé una lágrima. La miré allí y pensé cómo es que se atrevía a volverme a abandonar ¿Cómo se pude permitir ser hija de alguien que no asume responsabilidades? Eran otros tiempos claro, más oscuros. Uno vive ignorante de las realidades ajenas y es muy estúpido para juzgar. Nada te justifica. Después, a los días me solté llorando porque aún cuando teníamos grandes diferencias ella tuvo detalles nobles conmigo. Le reproche en el vacío, la ausencia, cómo se atrevió a cometer tales actos de bondad ¿Por que tenía yo que sentirme culpable después de vivir una vida de miseria? Ella no estaba allí, era verdad que había muerto. Fue muy cierto que me había transformado en una mala persona y que cuando me pidió ayuda también estuve ausente.
Sin ella todo se marchitó. Mi casa empezó a caerse en pedazos y las personas que dijeron amarme me abandonaron. Era tan fea, tan pobre, tan derrotada que tenerme cerca les insultaba. Era yo tan mi madre... Se encendió una luz y quise recuperar a la pequeña niña que alguna vez pensó ser igual a otros, tener derechos... merecer amor.
Resiliencia se llama esto, allí estás hundido en un pantano pestilente de todas las derrotas. Tendrás que salir y aunque te mataron; te impulsas para que no te traguen.
RH

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